Llegaste como un ángel con rostro de mujer en esta vida etérea,

Tu alma es blanca como la luz de la luna,

Tu piel es de seda de mora,

Tus manos hermosos listones de terciopelo

Con los que das cálidos abrazos,

Y luego en el andar de tu existencia

Tu luz se apaga un instante,

Tu piel se agrieta, estas cansada,

Tu útero o tus pechos por el cáncer fueron rasgados,

Te sientes rota y aún con tu dolor te secas las lágrimas,

Porque tienes un alma guerrera que pelea contra las adversidades,

Porque tu interior está hecho de vastos robles,

Desafiando con coraje a los malos vientos,

En la lucha pierdes tu cabello más no tu voluntad de vivir,

Se silencia tu garganta por las llagas más no la risa que emana de tus labios,

Prendes tu luz de nuevo para iluminar la oscuridad,

Tus manos tejen más fortaleza que vence a la vulnerabilidad,

Y te levantas de la cama mañana tras mañana,

Te ves con otros ojos, te descubres valiente,

Si miras tu sombra te verás resiliente,

No te doblegas ante los golpes ni la dureza de la vida,

Un día sin notarlo con tu capa de esperanza puesta

Se irán tus lágrimas, frustración, miedo, cansancio,

Vencerás al cáncer y reconstruirás tus ruinas,

Porque después de la tormenta siempre sale el sol.